No podemos renegar de nuestros vecinos.

Antes que nada, clarifico que esto es netamente futbolístico, como muchas de las cosas de las que hablo.

Siempre me he preguntado, porque aborrecer siempre a los argentinos o a los peruanos en cuanto a fútbol, se podrá decir lo que sea de ellos, pero sin Argentina ni Perú, hoy no seríamos nada, no seríamos Campeones de América.

El aporte argentino es más que evidente. Nuestra actual selección (pese a nacer futbolísticamente con José Sultantay) nació “moralmente” con el gran argentino, el “Loco” Marcelo Bielsa. Con él se formó una selección que entendía la esencia misma del juego y que podía moverse armónicamente en el campo. Podíamos perder con cualquier país, pero siempre sabíamos, con fe ciega, que tarde o temprano lograríamos el objetivo. Era como cuando estudiabas para una prueba, te iba mal, pero estabas tranquilo, porque sabias en el fondo que en la siguiente prueba te iba a ir bien y terminarías pasando el ramo. Una seguridad que no se veía desde hace mucho tiempo, que probablemente tuvieron que haber visto mis abuelos en los tiempos del Mundial del ’62.

Luego de la triste y aún hiriente partida de don Marcelo (si, aún me duele, siempre he sido #ViudoDeBielsa), vino el siempre polémico Claudio Borghi, otro argentino. En este caso, la opinión común de la gente no-colocolina era que fue un fracaso, un período que no hay que recordar, que nos trajo solo amarguras y mejor ni mencionarlo (aunque muchos no recuerdan que por un breve momento, con Borghi fuimos punteros de las clasificatorias por primera vez en la historia). Pero de todo tiempo malo, se pueden sacar conclusiones. Con Borghi se aprendió el concepto de la redención y la importancia de la madurez. Algo se puede pasar al limpio con respecto a su trabajo.

Finalmente vino Jorge Sampaoli (adivinen, también argentino), con quien se aprendió a vivir el fútbol, a sentir el juego, a darse cuenta de que ganar algo, ya no es imposible. A sacarse la cresta por lo que uno más quiere, y si no se logra, intentarlo mil veces hasta que se consiga.

Acá es donde hay que mencionar el aporte de otro país vecino, Perú. Jorge Sampaoli más allá de ser un argentino de nacimiento, es un peruano “futbolísticamente”. Fue en Perú donde aprendió la gran parte de lo que sabe. Fue el país incaico que le sirvió de salón de clases, en donde logró conformar una estrategia de fútbol, luego de probarla en varios clubes.

Cuando hablamos de las raíces de este plantel, no podemos renegar del aporte de nuestros vecinos, ni del aporte indirecto de cualquier otro país al nuestro. Más que mal, muchos jugadores claves ni siquiera son chilenos de nacimiento (Matías Fernández, Jorge Valdivia, Miiko Albornoz). Además si lo pensamos bien, esta situación siempre se puede extrapolar a cualquier ambiente común y corriente de la sociedad.

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